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FAROL


Luz que guía mi camino en este preciso momento:
por favor no dejes de brillar.

Sueño con llegar a mi destino
sano, salvo, feliz,
con ganas de vivir
y sabiendo que he dejado de sangrar.

No alumbres a otro más.
Hazlo sólo para mí.

Me caigo nuevamente
y me duele hasta la mierda.

Mi sangre corre libre cual cebra en su pradera.
Aunque sea doloroso lo que causa mi torpeza,
este maldito néctar tiene la destreza
de hacerme disfrutar y de hacerme saborear
el odio del destino:
el mismo que con mi vida ahora quiere terminar.

Abrazo su cuello,
beso su boca sucia y fría;
brindo entre alucinaciones
por una mala mujer
cuyo recuerdo ahora me atiza,
y hace llorar mi alma
a causa de una cruel e injusta paliza.

Un sorbo profundo ahoga mi esencia
y mata mi vida trayendo su presencia.

¡Maldita puta!

¡Déjame solo!

Miro al cielo,
recuerdo tus engaños;
tarareo una canción
con uno que otro fallo.
Ahora soy uno de tantos borrachos.

Maldito ebrio soy.
Puta botella de vino:
acompáñame.

Perro recuerdo: déjame solo.
Maldito amor: no vuelvas a mí.

Linda estrella: sigue alumbrando
y ayúdame a mentirme diciendo con ganas,
y aunque no sea cierto,
que ya no la amo.

-Bogotá, 2015-
Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

CARTA No. 01

«Mi querida señorita: Hoy decidí escribir pensando en usted, una vez más.  Ya son muchas las veces que he hecho esto sin conseguir retenerme y ahogar las palabras que van surgiendo de mi ser. Los latidos de mi corazón son tan intensos que no me dejan controlar mis pasiones y demonios.  Cuando usted apareció yo sentí el deseo infinito de conocerla y descubrir más de lo que su belleza física expone. A pesar de que es usted realmente la mujer más linda que he llegado a conocer, permítame decirle que no fue eso lo que me arrastró, como un imán muy poderoso, hasta su vera. Sentía que volaba cada vez que la escuchaba, cada vez que me escribía y cada vez que en mis noches oscuras y solitarias usted me llenaba de ese olor a flores que, mágicamente, me hacía sentir en la más fresca y nublada primavera. Me sentía feliz. Yo me sentía realmente feliz. "No se trata de amor", le dije. Las cosas simplemente surgen y, ponerles nombre, puede ser como una daga que se clava en el pec...