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ECLOSIONAR


Intenté retomar mis estudios
con la esperanza de que valdría la pena
darle una nueva oportunidad al sistema.

No la valió.

Varias noches pasé
pensando en cómo resolver el siguiente día.
No es algo poco común tener noches así.
A veces es el amor, otras veces las ganas de suicidarse,
algunas otras es las ganas de suicidarse por amor.

Puntualmente, ese jueves por la noche,
escribí un poema.
Aunque más que poema
era una bagatela.
Bueno,
todo lo que aquí plasmo lo es.

7 noches más pensando en el dinero,
en la calidad de vida y en el amor.

Siempre tiene que meterse el amor por algún lado.

El amor se cuela por cada lugar.
Incluso está presente
cuando nos limpiamos la mierda del culo.
¿Han visto esos corazones y flores en el papel higiénico?
¿Nunca se han limpiado con la carta de amor de una ex?

Yo sí.
Yo me he limpiado el culo con fotos, con cartas,
con lágrimas y con promesas.
Yo me he limpiado el culo con ella y con su perfecta sonrisa.

Cuando creí que me amaba,
ella simplemente se fue.
Ella partió teniendo claro su curso.
Yo quedé a la deriva.

A mi vera estaba mi sueño de morir sonriendo.

Ella se fue como esa oportunidad
de estudiar y demostrar que valía la pena
intentarlo una vez más.

-Bogotá, 2019-
Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

CARTA No. 01

«Mi querida señorita: Hoy decidí escribir pensando en usted, una vez más.  Ya son muchas las veces que he hecho esto sin conseguir retenerme y ahogar las palabras que van surgiendo de mi ser. Los latidos de mi corazón son tan intensos que no me dejan controlar mis pasiones y demonios.  Cuando usted apareció yo sentí el deseo infinito de conocerla y descubrir más de lo que su belleza física expone. A pesar de que es usted realmente la mujer más linda que he llegado a conocer, permítame decirle que no fue eso lo que me arrastró, como un imán muy poderoso, hasta su vera. Sentía que volaba cada vez que la escuchaba, cada vez que me escribía y cada vez que en mis noches oscuras y solitarias usted me llenaba de ese olor a flores que, mágicamente, me hacía sentir en la más fresca y nublada primavera. Me sentía feliz. Yo me sentía realmente feliz. "No se trata de amor", le dije. Las cosas simplemente surgen y, ponerles nombre, puede ser como una daga que se clava en el pec...