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A LAS DOS DE LA MAÑANA


Tengo unas ganas muy puercas de beber;
tengo unas ganas inmensas de tener sexo puerco.
Tengo ganas de fumarme un cigarrillo,
o dos o tres o cuatro;
quiero llenar mi cuarto de humo
para saber si así oculto estas imágenes que me acosan.

Tengo ganas de desnudar a una chica, besar todo su cuerpo
y hacer de mi saliva su perfume corporal;
tengo ganas de sentir su olor,
ese olor a cuerpo de mujer sudado y excitado,
ese olor que emana de una piel empapada,
ese olor...

Tengo ganas de lamer dicha piel mencionada,
tengo ganas de acariciarla y besarla y chuparla y morderla.
Tengo ganas de masturbarla,
con la delicadeza que merece una princesa 
para luego moverme hacia ella lleno de mi instinto más salvaje.

Quiero beberme una cerveza,
o dos o tres o cuatro...

Quiero beber un poco y callar ciertas voces;
quiero beber un poco más y despertar otras;
quiero beber para tener sexo con mi mente en otro lado, 
en otra galaxia.

Quiero tener una chica que me calle con besos y versos pervertidos, versos sexuales.

Quiero una cama que aguante.

Quiero un colchón que flote
para poder fornicar libre en cualquier lugar,
incluso en el cielo que se encuentra sobre la casa de quien lee esto.

Quiero una nueva marca de ropa,
una marca cien por ciento colombiana;
pues me cansé de que me bailen teniendo puestos calzones gringos,
por eso me toca quitárselos.

¡Vivan los calzones gringos!
¡Abajo todos los calzones!

Quiero otra gata para que me caliente cada noche con su protector amor.

Quiero una mujer que me escuche primero a mí.
Quiero que esa mujer me complazca ahora mismo.

¡Tengo ganas, hombre!
¡Tengo ganas de saborear un cuerpo femenino!

Tengo ganas de jugar con mis dedos en una suave parte, 
¡qué bella parte blanda!

¡Quiero ver una película erótica!
¡Quiero jugar Nintendo!

Te quiero a ti.
Tengo ganas de ti.
¿Entiendes?
¡Tengo ganas de ti!

Este animal que camina en dos patas tiene ganas de ti.
Hay amor, hay alegría...
Hay deseo, hay placer...

Tengo ganas de un cigarrillo.

¡¿Es mucho pedirle a la vida un hijo de puta cigarrillo?!

-Bogotá, 2014-
Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

AMY LEE

1 Salía de un evento de pintura erótica, de cerveza, de aromas a sexo y de poesía muerta. No tenía rumbo, destino, compañía y mucho menos motivación alguna para continuar la noche buscando placeres o bebiendo cerveza. Acá se manifiesta mi obsesión por el café cuando digo que, si de bebidas amargas se trataba, quería llegar a casa y calentar un poco del mismo para beberlo a solas en mi cuarto.  Llegando a una esquina para tomar un taxi compré un cigarrillo marca Jet, me quedé de pie junto al vendedor para sentirme con algo de calor, y todo sucedía mientras esperaba que hubiese disponible un taxista. Era arriesgado subirse a un taxi a esa hora, y más por esa zona y con el aspecto que llevaba yo con mi sombrero viejo de cincuenta mil pesos.  -Oye, disculpa, eres Franco, ¿verdad? -irrumpió ella en mi silencio, en mi noche, en mi humo y en mi vida. Eran los ojos más hermosos que podía encontrarme en esa etapa de mi vida, y más con la obsesión que tengo con esas miradas tan ...