Escribí “Buenos días”
y terminé en medio de una lluvia de papeles y ofensas.
Mi descenso fue más mediático que real.
Mi escritura fue aplastada por la ignominia.
Me acusaron y confirmaron,
me desterraron y me cagaron.
Mi parnaso ha sido acribillado,
y halado por sus cabellos ha sido arrastrado.
Le escribo a la muerte para que haga justicia y suspire en el cuello de un cisne.
Le escribo a la vida para que se vuelva cruel y dé lecciones de sí misma.
Le escribo a los abogados y a la verdad.
Le escribo a las sabanas africanas y a las hienas hambrientas.
Ahora, en medio de un adiós inminente,
susurros expulso en un clítoris no usado.
Ahora desprecio la represión de una mente y la falta de orgasmos de un cuerpo.
¿Y las almas?: ellas mueren presas por mentes sin sazón.
-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo
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