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COMO UN ZAPATO NUEVO


No se sentía completo, no se sentía del todo bien.
Quería algo más que amor y discusión.
Quería hacer sentir completo también a su corazón.

Saltó por la ventana, con riesgo a morir azotado por su amada.
No se puede afirmar que le importó nada,
tampoco podría decir yo que lo hizo para enojarla.

Solamente saltó, simplemente saltó.

Necesitaba caminar, necesitaba gritar,
necesitaba la cabeza por la claraboya de su alma asomar.

Por la ventana saltó y de los brazos de su amada escapó.

Necesitaba hojas secas pisar,
necesitaba poesía al viento recitar.

Veía las verdes y brillantes hojas del pasto relampaguear,
y el día estaba gris.
Arriba, en el cielo, la lluvia estaba atorada.
La lluvia no caía, era como el vómito en nuestras gargantas,
como ese vómito que no sale por más que lo forcemos;
era como la flatulencia ahogada al estar en la cama de su amada.

Solamente deseaba sentirse como lo que quiso pero nunca pudo ser.
Deseaba sentirse como lo que siempre imaginaban de él sus lectoras y que nunca había sido.

Quería sentirse como lo que nunca fue,
quería meterse en el papel de lo que nunca lograría ser.

Él simplemente quería sentirse un bohemio,
simplemente quiso sentirse un poeta.

-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo

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Un escrito destacado:

FAROL

Luz que guía mi camino en este preciso momento: por favor no dejes de brillar. Sueño con llegar a mi destino sano, salvo, feliz, con ganas de vivir y sabiendo que he dejado de sangrar. No alumbres a otro más. Hazlo sólo para mí. Me caigo nuevamente y me duele hasta la mierda. Mi sangre corre libre cual cebra en su pradera. Aunque sea doloroso lo que causa mi torpeza, este maldito néctar tiene la destreza de hacerme disfrutar y de hacerme saborear el odio del destino: el mismo que con mi vida ahora quiere terminar. Abrazo su cuello, beso su boca sucia y fría; brindo entre alucinaciones por una mala mujer cuyo recuerdo ahora me atiza, y hace llorar mi alma a causa de una cruel e injusta paliza. Un sorbo profundo ahoga mi esencia y mata mi vida trayendo su presencia. ¡Maldita puta! ¡Déjame solo! Miro al cielo, recuerdo tus engaños; tarareo una canción con uno que otro fallo. Ahora soy uno de tantos borrachos. Maldito ebrio soy. Puta botella de v...