No se sentía
completo, no se sentía del todo bien.
Quería algo más que amor y discusión.
Quería hacer
sentir completo también a su corazón.
Saltó por la
ventana, con riesgo a morir azotado por su amada.
No se puede
afirmar que le importó nada,
tampoco podría
decir yo que lo hizo para enojarla.
Solamente saltó,
simplemente saltó.
Necesitaba caminar, necesitaba gritar,
necesitaba la
cabeza por la claraboya de su alma asomar.
Por la ventana
saltó y de los brazos de su amada escapó.
Necesitaba hojas
secas pisar,
necesitaba poesía
al viento recitar.
Veía las verdes y
brillantes hojas del pasto relampaguear,
y el día estaba
gris.
Arriba, en el
cielo, la lluvia estaba atorada.
La lluvia no
caía, era como el vómito en nuestras gargantas,
como ese vómito que no sale por más que lo forcemos;
era como la flatulencia ahogada al estar en la cama de su amada.
Solamente deseaba
sentirse como lo que quiso pero nunca pudo ser.
Deseaba
sentirse como lo que siempre imaginaban de él sus lectoras y que nunca había sido.
Quería sentirse
como lo que nunca fue,
quería meterse en
el papel de lo que nunca lograría ser.
Él simplemente
quería sentirse un bohemio,
simplemente quiso
sentirse un poeta.
Nodier Vallejo
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