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DEPORTE


Después de todo esto, me agaché y recogí una colilla de cigarrillo que estaba tirada junto a una lata de Coca-Cola, en el suelo. Era de una marca que jamás había fumado, ni siquiera la había visto, tenía muchos colores y flores (muy particular para ser algo que acaba con la vida). Supongo que quien la fumaba moriría contento y con sus pulmones de colores, no negros como la mayoría de los enfermos de cáncer de pulmón. 

Tras arrojar la lata y la colilla en un bote de basura me aproximé a sentarme en un andén alto. Esperé a que ella llegará. No llegaba. Esperé incluso una hora exacta después del momento fijado. No llegó nunca. 

Al llegar a casa me envió un mensaje. No respondí. Insistió, pero no respondí. No quería hacerme el interesante, pues no sirvo para eso. 

Me di cuenta, mientras esperaba a que llegase, que no sirvo para escribir. A veces parece que jugara al escritor amateur, al poeta maldito, al cuentero pagano.  

No sirvo para las letras, ni para la música, ni para las tablas, ni para los archivos. Ni siquiera sirvo para fumarme un cigarrillo sin marearme un poco tras aspirar el humo del mismo. Trato de hacer poesía, pero no poemas. Trato de contar historias sin saber cómo hacer prosa. Aun en una ocasión hice un intento nefasto de libreto de teatro.  

No volví a hablar con ella. Ella me gustaba, y me gustaba mucho. No volví a escribirle. Puede que haya sido el hecho de que me demostrara que no quería verme. Tal vez llegó al punto de encuentro, se acercó, y, tras ver mi rostro sin sonrisa y sin belleza, decidió marcharse. Puede que haya sufrido algún inconveniente grave o algún accidente. No sé qué pasó. No volvimos a hablar. Ella me gustaba mucho.  

Decidí dejar a un lado muchas cosas, muchas personas. Ahora contemplo la posibilidad de dejar la escritura. No sirvo para esto. Trato de engañarme con un juego absurdo sin historia emocionante. Pienso seriamente en abandonar esto de escribir. No creo que lo haga. Si abandono la escritura lo único que le quedaría a mi vida sería el suicidio. 

-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

FAROL

Luz que guía mi camino en este preciso momento: por favor no dejes de brillar. Sueño con llegar a mi destino sano, salvo, feliz, con ganas de vivir y sabiendo que he dejado de sangrar. No alumbres a otro más. Hazlo sólo para mí. Me caigo nuevamente y me duele hasta la mierda. Mi sangre corre libre cual cebra en su pradera. Aunque sea doloroso lo que causa mi torpeza, este maldito néctar tiene la destreza de hacerme disfrutar y de hacerme saborear el odio del destino: el mismo que con mi vida ahora quiere terminar. Abrazo su cuello, beso su boca sucia y fría; brindo entre alucinaciones por una mala mujer cuyo recuerdo ahora me atiza, y hace llorar mi alma a causa de una cruel e injusta paliza. Un sorbo profundo ahoga mi esencia y mata mi vida trayendo su presencia. ¡Maldita puta! ¡Déjame solo! Miro al cielo, recuerdo tus engaños; tarareo una canción con uno que otro fallo. Ahora soy uno de tantos borrachos. Maldito ebrio soy. Puta botella de v...