Cuando nace la poesía, esta debe nacer pura y libre. A pesar
de apestar a mierda, a soledad, a desdicha y a lamentos, esta debe permanecer
pura y libre. Cuando los versos que uno escribe van cargados de pretensión y de
ganas de ser famoso o de sobrevalorarse, no son nada. La poesía no siempre
viene en versos, a veces se nos desnuda en una flor marchita, en una vulva
húmeda o en una sonrisa sincera. Otras veces la poesía nos abofetea mientras
nos la follamos. La poesía es amante, puta, novia, amiga y verdad. También,
puede que la poesía sea mentira, placebo y falsa.
Sin embargo, ¿quién puede definir en sí a la poesía si esta
no es más que un ser elemental que puede tomar mil formas en un mismo verso?
Además, ¿acaso el dolor no rima con la poesía? ¿Acaso todo no rima con la
poesía?
No puedo ser el hombre capaz de llamarse a sí mismo poeta o
escritor sin sentirse culpable, sin sentirse una mierda (palabra que uso mucho al
escribir porque tiene más significados a veces que nuestras propias vidas).
Cuando la gente habla de “escritores” me enorgullece saber que no hablan de mí.
En cambio, cuando mis letras llenan un vaso de lágrimas o una mente de reflexiones,
me gusta que me llamen poeta.
Me gusta escribir: hace parte de mí. En este blog se
publicarán todo tipo de escritos: poemas, relatos, reflexiones, desahogos
(bagatelas en general), etcétera.
-Bogotá, 2018-
Nodier Vallejo
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