Ir al contenido principal

Descripción del Barril


Cuando nace la poesía, esta debe nacer pura y libre. A pesar de apestar a mierda, a soledad, a desdicha y a lamentos, esta debe permanecer pura y libre. Cuando los versos que uno escribe van cargados de pretensión y de ganas de ser famoso o de sobrevalorarse, no son nada. La poesía no siempre viene en versos, a veces se nos desnuda en una flor marchita, en una vulva húmeda o en una sonrisa sincera. Otras veces la poesía nos abofetea mientras nos la follamos. La poesía es amante, puta, novia, amiga y verdad. También, puede que la poesía sea mentira, placebo y falsa.

Sin embargo, ¿quién puede definir en sí a la poesía si esta no es más que un ser elemental que puede tomar mil formas en un mismo verso? Además, ¿acaso el dolor no rima con la poesía? ¿Acaso todo no rima con la poesía?

No puedo ser el hombre capaz de llamarse a sí mismo poeta o escritor sin sentirse culpable, sin sentirse una mierda (palabra que uso mucho al escribir porque tiene más significados a veces que nuestras propias vidas). Cuando la gente habla de “escritores” me enorgullece saber que no hablan de mí. En cambio, cuando mis letras llenan un vaso de lágrimas o una mente de reflexiones, me gusta que me llamen poeta.

Me gusta escribir: hace parte de mí. En este blog se publicarán todo tipo de escritos: poemas, relatos, reflexiones, desahogos (bagatelas en general), etcétera.

-Bogotá, 2018-
Nodier Vallejo


Comentarios

Un escrito destacado:

CARTA No. 01

«Mi querida señorita: Hoy decidí escribir pensando en usted, una vez más.  Ya son muchas las veces que he hecho esto sin conseguir retenerme y ahogar las palabras que van surgiendo de mi ser. Los latidos de mi corazón son tan intensos que no me dejan controlar mis pasiones y demonios.  Cuando usted apareció yo sentí el deseo infinito de conocerla y descubrir más de lo que su belleza física expone. A pesar de que es usted realmente la mujer más linda que he llegado a conocer, permítame decirle que no fue eso lo que me arrastró, como un imán muy poderoso, hasta su vera. Sentía que volaba cada vez que la escuchaba, cada vez que me escribía y cada vez que en mis noches oscuras y solitarias usted me llenaba de ese olor a flores que, mágicamente, me hacía sentir en la más fresca y nublada primavera. Me sentía feliz. Yo me sentía realmente feliz. "No se trata de amor", le dije. Las cosas simplemente surgen y, ponerles nombre, puede ser como una daga que se clava en el pec...