Se componía de letras y de llantos.
Su placer era obtenido con el dolor,
sus lágrimas eran bebidas por el sudor.
La sangre devoraba todo pudor.
Atufaba a excitación y a olvido
mientras sobresalía entre lo comido.
Cuestionaba su futuro, su presente y lo vivido.
Se perdía observando un profundo y frío vacío.
La mordí para recordarle que estaba viva
mientras lloraba en su mundo, perdida.
Me miró y me besó con amor.
No le importó el momento, ni la hora, ni el olor.
Ella me besó y de mí más se enamoró.
-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo
Comentarios
Publicar un comentario