Ir al contenido principal

EL PRESO


¡No más!
Por favor, para.
No sé por qué no lo haces.
Detén ahora
esa boca que no calla.

Púdrete en tu mundo,
déjame en el mío.
Prefiero florecer libre,
quiero estar tranquilo
aunque me tilden de vagabundo.

Yo no tengo mucho.
A tu lado tengo nada.
Tengo sólo un brillo muerto,
la tristeza que representa una alegría apagada.

Yo te amaba,
yo te soñaba libre como yo
Pero, fuiste tú quien me atrapó.
Ahora
soy yo el preso:
preso de tu amor.

-Bogotá, 2014-
Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

AMY LEE

1 Salía de un evento de pintura erótica, de cerveza, de aromas a sexo y de poesía muerta. No tenía rumbo, destino, compañía y mucho menos motivación alguna para continuar la noche buscando placeres o bebiendo cerveza. Acá se manifiesta mi obsesión por el café cuando digo que, si de bebidas amargas se trataba, quería llegar a casa y calentar un poco del mismo para beberlo a solas en mi cuarto.  Llegando a una esquina para tomar un taxi compré un cigarrillo marca Jet, me quedé de pie junto al vendedor para sentirme con algo de calor, y todo sucedía mientras esperaba que hubiese disponible un taxista. Era arriesgado subirse a un taxi a esa hora, y más por esa zona y con el aspecto que llevaba yo con mi sombrero viejo de cincuenta mil pesos.  -Oye, disculpa, eres Franco, ¿verdad? -irrumpió ella en mi silencio, en mi noche, en mi humo y en mi vida. Eran los ojos más hermosos que podía encontrarme en esa etapa de mi vida, y más con la obsesión que tengo con esas miradas tan ...