Y la conocí en un bar;
así, sin más que decir, sin más que hacer.
La conocí en un bar de aquellos interesantes:
los que no despiertan interés.
La conocí en un bar de aquellos simples,
a los que uno entra por curiosidad.
La conocí en un bar entre sombras de callejones brillantes,
iluminados por las discotecas para siliconas.
La conocí en un bar donde la cerveza es la bebida que reina.
La conocí en un bar donde la muerte se peina y el suicidio se enamora.
La conocí en un bar donde la depresión baila con la realidad
y donde la tristeza folla con el olvido.
La conocí en un bar que se atravesó en mi camino por casualidad.
La conocí en un bar y jamás imaginé qué iba a pasar.
La conocí en ese bar tan peculiar y no la puedo olvidar.
La conocí casualmente en un bar y ha sido mi mejor felación.
La conocí esa noche en ese bar y no para de hacerme sexo oral.
La conocí esa noche, y de mi cama no la quiero sacar.
-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo
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