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ENTRE AMORES Y CALLEJONES


Y la conocí en un bar;
así, sin más que decir, sin más que hacer.
La conocí en un bar de aquellos interesantes:
los que no despiertan interés.

La conocí en un bar de aquellos simples,
a los que uno entra por curiosidad.
La conocí en un bar entre sombras de callejones brillantes,
iluminados por las discotecas para siliconas.

La conocí en un bar donde la cerveza es la bebida que reina.
La conocí en un bar donde la muerte se peina y el suicidio se enamora.
La conocí en un bar donde la depresión baila con la realidad
y donde la tristeza folla con el olvido.

La conocí en un bar que se atravesó en mi camino por casualidad.
La conocí en un bar y jamás imaginé qué iba a pasar.
La conocí en ese bar tan peculiar y no la puedo olvidar.
La conocí casualmente en un bar y ha sido mi mejor felación.
La conocí esa noche en ese bar y no para de hacerme sexo oral.
La conocí esa noche, y de mi cama no la quiero sacar.

-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

CARTA No. 01

«Mi querida señorita: Hoy decidí escribir pensando en usted, una vez más.  Ya son muchas las veces que he hecho esto sin conseguir retenerme y ahogar las palabras que van surgiendo de mi ser. Los latidos de mi corazón son tan intensos que no me dejan controlar mis pasiones y demonios.  Cuando usted apareció yo sentí el deseo infinito de conocerla y descubrir más de lo que su belleza física expone. A pesar de que es usted realmente la mujer más linda que he llegado a conocer, permítame decirle que no fue eso lo que me arrastró, como un imán muy poderoso, hasta su vera. Sentía que volaba cada vez que la escuchaba, cada vez que me escribía y cada vez que en mis noches oscuras y solitarias usted me llenaba de ese olor a flores que, mágicamente, me hacía sentir en la más fresca y nublada primavera. Me sentía feliz. Yo me sentía realmente feliz. "No se trata de amor", le dije. Las cosas simplemente surgen y, ponerles nombre, puede ser como una daga que se clava en el pec...