Por cada peca de su rostro exprimiré un suspiro de mi alma.
Mi cerebro palpita y mi corazón se quema por choques eléctricos.
Mis manos mueren por acariciar el suelo y mis pies sonríen al amanecer.
Un girasol es ahora mi rocío y una aurora es mi insomnio.
Una rosa se muere entre mis manos, y mi trébol de cinco hojas gana vida.
La salida de este abismo no la hallo.
No quiero escapar.
En ella me quiero perder.
Y quiero besarla.
Quiero besar sus pecas y sus tristezas.
Quiero besar sus zonas indiscretas y su piel más bronceada.
Quiero besar su alma y sus ojos.
Quiero servir café helado en su ombligo caliente.
Quiero danzar bajo un faro que se vale de los rayos lunares.
Y quiero ver sus pecas y volver a besarlas.
-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo
Comentarios
Publicar un comentario