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ÉXTASIS


Por cada peca de su rostro exprimiré un suspiro de mi alma.
Mi cerebro palpita y mi corazón se quema por choques eléctricos.
Mis manos mueren por acariciar el suelo y mis pies sonríen al amanecer.
Un girasol es ahora mi rocío y una aurora es mi insomnio.

Una rosa se muere entre mis manos, y mi trébol de cinco hojas gana vida.
La salida de este abismo no la hallo.
No quiero escapar.
En ella me quiero perder.

Y quiero besarla.
Quiero besar sus pecas y sus tristezas.
Quiero besar sus zonas indiscretas y su piel más bronceada.
Quiero besar su alma y sus ojos.
Quiero servir café helado en su ombligo caliente.
Quiero danzar bajo un faro que se vale de los rayos lunares.

Y quiero ver sus pecas y volver a besarlas.

-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo

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Un escrito destacado:

AMY LEE

1 Salía de un evento de pintura erótica, de cerveza, de aromas a sexo y de poesía muerta. No tenía rumbo, destino, compañía y mucho menos motivación alguna para continuar la noche buscando placeres o bebiendo cerveza. Acá se manifiesta mi obsesión por el café cuando digo que, si de bebidas amargas se trataba, quería llegar a casa y calentar un poco del mismo para beberlo a solas en mi cuarto.  Llegando a una esquina para tomar un taxi compré un cigarrillo marca Jet, me quedé de pie junto al vendedor para sentirme con algo de calor, y todo sucedía mientras esperaba que hubiese disponible un taxista. Era arriesgado subirse a un taxi a esa hora, y más por esa zona y con el aspecto que llevaba yo con mi sombrero viejo de cincuenta mil pesos.  -Oye, disculpa, eres Franco, ¿verdad? -irrumpió ella en mi silencio, en mi noche, en mi humo y en mi vida. Eran los ojos más hermosos que podía encontrarme en esa etapa de mi vida, y más con la obsesión que tengo con esas miradas tan ...