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LA MIERDA


Me cansé de esperarla, me cansé de querer encontrarla.

Ya no quiero escribir, ya no quiero relatar recuerdos y fantasías.
Quiero irme, esconderme, camuflarme.

Quiero dejar de escribir.
Quiero evitar el dejarme matar por las ansias de tenerla sobre mí: 
desnuda y leyendo lo que le escribo.

No sé qué hacer; nada quiero hacer.

Ella no está.

¿Que quién es ella? No lo sé.

Ella podría ser usted, podría ser la que está a cinco metros de mi casa,
podría ser cualquier lectora.

Lo que sí sé es que ella no llega, ella no aparece.
Ella está lejos, o tal vez no existe.
Ella tal vez fue real, pero tal vez ya murió.

Ella no existe y ya.

Si no la leo, si no la toco, si no la huelo, si no la escucho...
Si no la siento, no existe.

¿Que quién es ella? Yo también quisiera saberlo.

Si ella no está dejándome sentir sus besos,
¿por qué sigo escribiendo?

-Bogotá, 2015-
Nodier Vallejo



Comentarios

Un escrito destacado:

AMY LEE

1 Salía de un evento de pintura erótica, de cerveza, de aromas a sexo y de poesía muerta. No tenía rumbo, destino, compañía y mucho menos motivación alguna para continuar la noche buscando placeres o bebiendo cerveza. Acá se manifiesta mi obsesión por el café cuando digo que, si de bebidas amargas se trataba, quería llegar a casa y calentar un poco del mismo para beberlo a solas en mi cuarto.  Llegando a una esquina para tomar un taxi compré un cigarrillo marca Jet, me quedé de pie junto al vendedor para sentirme con algo de calor, y todo sucedía mientras esperaba que hubiese disponible un taxista. Era arriesgado subirse a un taxi a esa hora, y más por esa zona y con el aspecto que llevaba yo con mi sombrero viejo de cincuenta mil pesos.  -Oye, disculpa, eres Franco, ¿verdad? -irrumpió ella en mi silencio, en mi noche, en mi humo y en mi vida. Eran los ojos más hermosos que podía encontrarme en esa etapa de mi vida, y más con la obsesión que tengo con esas miradas tan ...