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A SOLAS


Encontré una hogaza grande;
no sabía de quién era,
pero me pertenecía.

Encontré a una puta triste.
Me besó, y sus labios sabían a chocolate.
Me pertenecía.

Encontré una ilusión del pasado:
una con ojos grandes y tiernos,
y acompañados por una sonrisa.
Ya no me pertenecía.
Nunca me perteneció.

Encontré el ardor que la sal nunca dejó en mis heridas.
Encontré el dolor que jamás dejó en mis córneas el sol con su luz.

Me gustan los besos suaves, 
el sexo salvaje y las golosinas.
Me gusta escuchar cantar a los pericos al atardecer.

Me gusta estar solo y besar putas tristes.
Me gusta recordar el pasado y escupirlo.
Me gusta comer pan con agua de panela caliente.

Me gusta fumar cigarrillo en mi habitación.
Me gusta dormir mientras sudo como caballo.
Me gusta levantarme tarde y masturbarme.

Me gusta masturbarme pensando en ti, en ella y en nadie.
Me gusta sorber la sopa y bailar a solas.
Me gusta mirar mis tatuajes y cortar mi barba con mis tijeras.

Me gusta simplemente pensar que no existo.
Me gusta no existir para el mundo
y que el mundo no exista para mí.

-Bogotá, 2018-
Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

CARTA No. 01

«Mi querida señorita: Hoy decidí escribir pensando en usted, una vez más.  Ya son muchas las veces que he hecho esto sin conseguir retenerme y ahogar las palabras que van surgiendo de mi ser. Los latidos de mi corazón son tan intensos que no me dejan controlar mis pasiones y demonios.  Cuando usted apareció yo sentí el deseo infinito de conocerla y descubrir más de lo que su belleza física expone. A pesar de que es usted realmente la mujer más linda que he llegado a conocer, permítame decirle que no fue eso lo que me arrastró, como un imán muy poderoso, hasta su vera. Sentía que volaba cada vez que la escuchaba, cada vez que me escribía y cada vez que en mis noches oscuras y solitarias usted me llenaba de ese olor a flores que, mágicamente, me hacía sentir en la más fresca y nublada primavera. Me sentía feliz. Yo me sentía realmente feliz. "No se trata de amor", le dije. Las cosas simplemente surgen y, ponerles nombre, puede ser como una daga que se clava en el pec...