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LUCIÉRNAGA


Contando las botellas vacías,
simulando la muerte del sol,
susurrando versos de la biblia de los poseídos,
viendo morir a una mariposa.

Huele a licor, a cigarrillo y a látex.
Huele a mentira, a caos y a pesadumbre.
Las violetas se pintan como la sangre seca
y las luces se apagan cuando más intensamente logran brillar.

Las huellas de los dolores hacen la invitación a amar una vez más.
La revolución aparece con su arsenal de máscaras y maquillaje.
Una guitarra me mira y me dice que la ame;
decido hacer caso omiso y seguir mi rumbo.
Voy directo al infierno.

El fuego no quema tanto como el frío,
la verdad no duele tanto como la mentira,
tus besos no saben mejor que los caramelos,
y tu sexo no me satisface más que los alimentos del bar de la esquina.

En el cruce de dos calles se juntan a fumar los amigos de la locura,
en la estación de policía se aman a solas dos hombres uniformados,
en una montaña ocurre un aborto improvisado,
y en mi corazón se siguen deshojando tus margaritas.

-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

AMY LEE

1 Salía de un evento de pintura erótica, de cerveza, de aromas a sexo y de poesía muerta. No tenía rumbo, destino, compañía y mucho menos motivación alguna para continuar la noche buscando placeres o bebiendo cerveza. Acá se manifiesta mi obsesión por el café cuando digo que, si de bebidas amargas se trataba, quería llegar a casa y calentar un poco del mismo para beberlo a solas en mi cuarto.  Llegando a una esquina para tomar un taxi compré un cigarrillo marca Jet, me quedé de pie junto al vendedor para sentirme con algo de calor, y todo sucedía mientras esperaba que hubiese disponible un taxista. Era arriesgado subirse a un taxi a esa hora, y más por esa zona y con el aspecto que llevaba yo con mi sombrero viejo de cincuenta mil pesos.  -Oye, disculpa, eres Franco, ¿verdad? -irrumpió ella en mi silencio, en mi noche, en mi humo y en mi vida. Eran los ojos más hermosos que podía encontrarme en esa etapa de mi vida, y más con la obsesión que tengo con esas miradas tan ...