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EN LA PARTE BAJA DE TU ESPALDA


Te encontré en la noche más nublada,
de soledad acompañada,
de tristeza iluminada
y de lágrimas mojada.

Brilla durante cada beso y ama.
Ama cuando sonrías, cuando llores y cuando pienses.
Piénsame cuando sufras, piénsame cuando cantes.
Cuando sueñes, cuando rías, cuando no sientas…
piénsame.

Cada noche, tras acariciar tus brazos,
hallando calor para dormir,
después del acto de amar con él:
piensa en mí.

Cuando el dolor de existir te abarque no llores.
Cuando llores por no ser amada no olvides.
Cuando olvides a este poeta… sé feliz.

Mañana serás un día más vieja,
un día más muerta.
A mi lado, aunque no pueda tocarte,
estarás un día más viva.

Los besos no usados por mí los guardo.
Los abrazos no recibidos los sueño.
Los corazones no dibujados los amo.
El sentimiento no correspondido lo conservo.

La noche más fría la calientas.
La lluvia más helada la aminoras.
La mordida más dolorosa la disfruto.
Haces de todo parte de un dulce insulto.

Llénate las piernas de caricias,
imagina que soy yo.

Irrumpe en mis noches, mis crisis y mis tragedias.
Bésame… bésame cada día.

Al despertar y recordarte
duele mi alma y sufre mi aura.
El alba quema mis ojos
entrando sensualmente por la rejilla de mi vida.

Tus manos, tus senos y tu mirada.
Tu máscara triste, escondida mas no olvidada.
Y yo…
¿Yo qué soy?

Soy el averno de tus sueños,
soy el poeta de tus noches.
Yo soy el vagabundo que mendiga tu mirada.

Soy el artista de tus senos,
el escritor de tus deseos.
¿Qué piensas? ¿Sientes?
¿Habita el pecado en tus noches?

Soy el soñador que muere queriendo ser tu todo
suplicando ser tu algo.
Soy el que sueña con saber si es tu razón de pecar.

Mis manos en tus senos, mis deseos en tus sueños.
Mis recuerdos en tu cuello, mis “te quiero” entre tus cabellos.
Mis caricias en tu alma,
y mis besos en la parte baja de tu espalda.

-Bogotá, 2018-
Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

FAROL

Luz que guía mi camino en este preciso momento: por favor no dejes de brillar. Sueño con llegar a mi destino sano, salvo, feliz, con ganas de vivir y sabiendo que he dejado de sangrar. No alumbres a otro más. Hazlo sólo para mí. Me caigo nuevamente y me duele hasta la mierda. Mi sangre corre libre cual cebra en su pradera. Aunque sea doloroso lo que causa mi torpeza, este maldito néctar tiene la destreza de hacerme disfrutar y de hacerme saborear el odio del destino: el mismo que con mi vida ahora quiere terminar. Abrazo su cuello, beso su boca sucia y fría; brindo entre alucinaciones por una mala mujer cuyo recuerdo ahora me atiza, y hace llorar mi alma a causa de una cruel e injusta paliza. Un sorbo profundo ahoga mi esencia y mata mi vida trayendo su presencia. ¡Maldita puta! ¡Déjame solo! Miro al cielo, recuerdo tus engaños; tarareo una canción con uno que otro fallo. Ahora soy uno de tantos borrachos. Maldito ebrio soy. Puta botella de v...