Vamos, piérdase, esfúmese.
Siga caminando.
No busque en esos lunares el universo que jamás tendrá.
Ese lunar en esa cadera es su moneda de oro constante.
Cállese, no piense, no intente.
Piérdase.
No la mire, no la sueñe, no la desee.
Ella no está, no estuvo y no estará.
No la desee.
No sonría al sentirla, no vale la pena.
No imagine cosas con ella, usted no las merece.
No pretenda devorarla hasta el tuétano, no sucederá.
Y cállese.
Escúchela.
Cántela.
Llórela.
Sexo y más sexo.
Sexo y sin ella.
Ella, pero sin sexo.
Y ella...
Ella,
ella,
ella y su aliento.
-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo
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