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LA PERRA ESA


La perra me mira,
la perra me extraña;
la perra me busca,
y como la ignoro,
la perra se extraña
y mi atención apaña.

La perra es muy bella,
cual brillo de estrella.
La perra ya no es doncella,
pues está embarazada,
pero
para ser sincero
eso a mí no me importa nada.

La perra molesta,
la perra persiste.
En que me acueste a su lado
y acaricie su panza,
todo el tiempo la perra insiste.

La perra me pide que sea su compañía
cuando llegue la hora,
cuando al fin llegue el día.

¡Corro por la perra, corro a socorrerla!
Al parecer ya está lista,
¡debo atenderla!

La ayudo y la apoyo,
la consiento en exceso;
de vez en cuando
coqueto le mando un beso.

Se asoma el primero,
el segundo y el tercero.
Siguen viniendo, viniendo y viniendo.
Cuando ya ha terminado,
me voy,
y vuelvo sólo cuando haya descansado.

Al volver noto como los cuida la preciosa;
no miento: es una escena muy hermosa.

La perra es celosa,
la perra es divina;
jamás a la perra
la abandonaré en una esquina.

La perra es mi amiga,
la perra es mi hermana.

¡Changos!
¡Ahora que invadida se encuentra mi cama!

-Bogotá, 2015-
Nodier Vallejo

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Un escrito destacado:

CARTA No. 01

«Mi querida señorita: Hoy decidí escribir pensando en usted, una vez más.  Ya son muchas las veces que he hecho esto sin conseguir retenerme y ahogar las palabras que van surgiendo de mi ser. Los latidos de mi corazón son tan intensos que no me dejan controlar mis pasiones y demonios.  Cuando usted apareció yo sentí el deseo infinito de conocerla y descubrir más de lo que su belleza física expone. A pesar de que es usted realmente la mujer más linda que he llegado a conocer, permítame decirle que no fue eso lo que me arrastró, como un imán muy poderoso, hasta su vera. Sentía que volaba cada vez que la escuchaba, cada vez que me escribía y cada vez que en mis noches oscuras y solitarias usted me llenaba de ese olor a flores que, mágicamente, me hacía sentir en la más fresca y nublada primavera. Me sentía feliz. Yo me sentía realmente feliz. "No se trata de amor", le dije. Las cosas simplemente surgen y, ponerles nombre, puede ser como una daga que se clava en el pec...