¿Lo sientes?
¿Lo disfrutas?
¿Lo aceptas al fin?
¿Aún lo niegas?
Mi susurrante deseo
es el más claro indicio.
Voces provocativas,
miradas tentadoras;
mejillas ruborizadas,
boca excitada.
Y tu piel...
Tu piel me muestra que aguanta más humedad que una toalla de cocina.
El pájaro de la vecina
trina con inocencia;
mientras tú,
encerrada en tu cuarto,
vas perdiendo la paciencia.
lentamente tus manos
van resbalosas por tu ser:
se deslizan lentamente hasta hacerte enloquecer.
Algo te detiene,
algo te lo impide hacer.
Piensas en los miedos,
en la moral estúpida.
Tu placer
es el más duro badén
de tu imagen pura,
que ante tu madre es el sostén
de una niña casta
que jamás explora su piel.
Mis escritos para ti
son como maleza,
pero,
jamás los desechas;
pues tengo la destreza
de volverlos adictivos,
de volverlos excitantes,
generando que ahora mismo
tus dedos incesantes
en tu cuerpo estén perdidos.
¡Ódiame!
¡Repítelo otra vez!
¡No puedes evitarlo!
¡Mía eres otra vez!
A pesar de la distancia
y de lo mucho que lo evites,
te hago mía sin tocarte.
y sin tocarte,
yo evito que lo evites.
¿Por qué piensas en tus principios?
Piensa en los que yo te doy:
los que son el comienzo
para que te embriagues de pasión.
Una llamada basta
para ponerte a volar.
Un mensaje me funciona
para que me empieces a desear.
Un "¡Ábreme!" es suficiente
para que tus puertas pongas de par en par.
Estoy dentro de tu cuarto
sin haber tenido que golpear.
¿Lo recuerdas?
¿Lo sientes?
¿Lo aceptas?
¿Lo quieres vivir de nuevo?
Yo recuerdo cuando te desnudé.
Yo recuerdo cómo mi boca
se animó a conocer
cada rincón de tu cuerpo
para hacerte estremecer.
"Eres Mía y nada más;
eres Mía y lo serás;
eres Mía y mi nombre
con altas energías gritarás;
eres Mía y lo dirás;
eres Mía y lo aceptarás;
eres Mía o si no
me saldré de ti
y a sentirme no volverás..."
¡Soy un patán!
Ya lo acepté.
De tanto que me lo dices:
ya lo acepté.
Te encanta que tu ropa
la olfatee al quitar;
disfrutas de que tus senos
los esclavice al compás
de un buen metal de Kraken
hasta hacerlos explotar...
Gritas cuando mi lengua
se empieza a deslizar
a la par con aquella rosa
por aquel húmedo lugar;
pides más cuando me emocionó
y decido llegar más allá;
por eso es que mis manos,
mi lengua y algo más
se encaminan a...
-Bogotá, 2015-
Nodier Vallejo
Comentarios
Publicar un comentario