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ROJO SUTIL


No me preguntes lo que siento cada vez que me abandonas.
Deja de decirme desatento por no reírme de tus bromas
tan absurdas y estúpidas
como la canción que ahora mismo entonas.

Déjame partir.

Deja de fingir.
perdón,
quise decir: de sufrir.

Para de gemir,
sé que no sientes placer alguno.
Deja de decir
que como yo no hay ninguno.
Coge esa frase de cajón,
escríbela en un papel,
enróllalo y líalo con un cordel,
y después con él date placer.

Estoy solo
y sólo me hallo con el vacío de mis horas,
solitarias y abrumadoras;
marcado por un tic-tac
que mis esperanzas aplasta,
que mis versos tacha
y que me llena de motivos
para continuar sin ti con mi marcha.

El abismo al que me empujas por no querer amarte
quema mis deseos,
apaga mis placeres,
aplasta mis recuerdos,
y,
me lleva a querer estrangularte
hasta tal punto de llorar riendo por haber acabado de asesinarte.

No le veo sentido a este poema;
no le hallo camino a estos versos solitarios,
que lo único que logran es ponerme a pensar un rato
y a creer que el destino conmigo fue un ingrato.

Lo peor es que te amo.
Lo peor es que te siento.
Lo peor es que me muero
por vivir a tu lado tan contento
que me desespero
a tal punto de...

¡No!
No mereces que te escriba.

-Bogotá, 2015-
Nodier Vallejo

Comentarios

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FAROL

Luz que guía mi camino en este preciso momento: por favor no dejes de brillar. Sueño con llegar a mi destino sano, salvo, feliz, con ganas de vivir y sabiendo que he dejado de sangrar. No alumbres a otro más. Hazlo sólo para mí. Me caigo nuevamente y me duele hasta la mierda. Mi sangre corre libre cual cebra en su pradera. Aunque sea doloroso lo que causa mi torpeza, este maldito néctar tiene la destreza de hacerme disfrutar y de hacerme saborear el odio del destino: el mismo que con mi vida ahora quiere terminar. Abrazo su cuello, beso su boca sucia y fría; brindo entre alucinaciones por una mala mujer cuyo recuerdo ahora me atiza, y hace llorar mi alma a causa de una cruel e injusta paliza. Un sorbo profundo ahoga mi esencia y mata mi vida trayendo su presencia. ¡Maldita puta! ¡Déjame solo! Miro al cielo, recuerdo tus engaños; tarareo una canción con uno que otro fallo. Ahora soy uno de tantos borrachos. Maldito ebrio soy. Puta botella de v...