Me ubico entre el sol y el centro de un planeta frío
que se derrite a causa de un curioso calor.
Me hallo envuelto entre fluidos y mentiras no dichas
que se esconden entre gemidos y unas orejas de peluche.
Me consume una vagina que no es tuya,
ni de ella, ni mía, ni de nadie.
Halo un cabello que no me pertenece,
como la luna no pertenece a las noches ebrias de Bogotá.
Golondrinas vuelan sobre mi cabeza
acechando como buitres hambrientos.
Y el viento acaricia mis glúteos,
mis manos los de ella y alguien más los tuyos.
Esto no es un escrito de amor, romance o caballerosidad.
Esto no es más que la ausencia de contacto
entre dos poros que nunca se sintieron.
Soy un habitante de calle,
de las calles de la lujuria y de los valles de los complejos.
Poco a poco voy volviéndome viejo
y me pierdo.
Me pierdo en el placer del sexo y de la cena diaria,
de mi parnaso personal.
Me olvido del día en que te vi
porque recuerdo la noche en que cerca te sentí.
No buscaba algo, no busco algo, no buscaré nada.
Ahora simplemente soy el llanero perdido en las montañas vacías y en los desiertos mojados.
Soy la brisa que al rocío hace caer en las mañanas.
Y te imagino. Y te siento. Y te deseé.
La penetraba y la penetraba, pero no sentía mucho.
La embestía y la embestía, pero nada yo sentía.
Imaginé que eras tú, la acaricié y sentía que eras tú.
Yo la devoraba imaginando que era tu sexo, que era tu humedad.
Sus glúteos eran los tuyos, y con sus piernas pasaba igual.
En mi boca su orgasmo escurrió, y yo el tuyo disfruté.
Después de terminar, yo me masturbé,
y en ti pensé.
De nuevo te deseé.
Te convertiste en una fantasía hecha carne que no era mía,
ni tuya.
Esto no es un escrito de amor, romance o caballerosidad.
Esto no es más que una bagatela seca en el suelo que voy a pisar,
y que debes ignorar,
y que no debes comentar.
-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo
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