Hola mundo, mundo donde yacen mis sueños.
Mundo que entre sus manos reposan las oportunidades.
Hola, mundo, lleno de payasos y libros,
de fuentes y vagabundos,
de habitantes de calle y de Sofías.
En ti, mundo, conocí una dama de otra ciudad, de otro lugar;
una dama que con sus desnudos me llevó a hacer arte,
arte de aquel que no es tan preciado, pero que se pinta con el sexo.
Aquella dama envuelta entre piel y una vagina cautivadora,
me llenó de ideas y de inspiración.
Y, mundo, mi querido mundo,
llegué a extrañarla tanto que tuve que ir corriendo a buscarla para hacerla mía.
Una noche, sólo fue una noche.
Y como la noche de Pasión Eterna, aún estoy vagando por su amor.
Más que amor fue su cuerpo.
Más que cuerpo fue su sexo.
Más que sexo fue su voz.
Más que voz fue su canto.
Más que canto fue su abrazo.
Y más que abrazo fue aquel beso...
ese beso que me llenó de vida.
Ese beso que hoy en día me sigue abrasando entre su infierno.
-Bogotá, 2020-
Nodier Vallejo
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