Ir al contenido principal

UN 8 DE MARZO CUALQUIERA

 

Buenas tardes hay en Bogotá,
y como un cisne muriendo canto cual poeta olvidado.
Las gotas empapan los sueños frustrados
del vagabundo sin dinero, sin vida y sin suspiros.
El día fluye como los dos, tres, o cuatro pasados.
Es hoy un día normal para mí,
tal vez para ti,
tal vez para los presos y los muertos.

Susurrarte al oído «feliz día», quisiera,
y observar en tus labios el deseo de las ninfas.
Danzas en mi mente,
tan pura y bella como los ángeles
entregando su lealtad a Dios.
Yo te observo…
Yo te observo y me enamoro de tu manera de sonreír.
Yo te escucho
y me cautivas con el sonido de tu voz rondando en los laberintos de mi mente.

Ahora, en este día tan normal, en esta tarde tan normal, en esta semana tan normal…
Quisiera desearte un feliz día.

Feliz día de la mujer, de la guerrera, de la luchadora, de la poetisa, de la sacerdotisa.
Feliz día de la belleza, de la vida y el amor.
Feliz día de la revolución, de los caprichos y el deseo.
Feliz día del sexo, de tu desnudez y de tus besos.

Ahora me despido como de la espada lo hace el caballero.
Me voy como un ciego sin su bastón y sin su perro.
Me voy sonriendo como un poeta cautivado.
Me voy,
siendo diáfano gracias a tu aire existente en esta ciudad: el que viaja hasta mi espacio.

-Bogotá, 2017-
Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

FAROL

Luz que guía mi camino en este preciso momento: por favor no dejes de brillar. Sueño con llegar a mi destino sano, salvo, feliz, con ganas de vivir y sabiendo que he dejado de sangrar. No alumbres a otro más. Hazlo sólo para mí. Me caigo nuevamente y me duele hasta la mierda. Mi sangre corre libre cual cebra en su pradera. Aunque sea doloroso lo que causa mi torpeza, este maldito néctar tiene la destreza de hacerme disfrutar y de hacerme saborear el odio del destino: el mismo que con mi vida ahora quiere terminar. Abrazo su cuello, beso su boca sucia y fría; brindo entre alucinaciones por una mala mujer cuyo recuerdo ahora me atiza, y hace llorar mi alma a causa de una cruel e injusta paliza. Un sorbo profundo ahoga mi esencia y mata mi vida trayendo su presencia. ¡Maldita puta! ¡Déjame solo! Miro al cielo, recuerdo tus engaños; tarareo una canción con uno que otro fallo. Ahora soy uno de tantos borrachos. Maldito ebrio soy. Puta botella de v...