Ir al contenido principal

DROGA


Miro por la ventana de mi cuarto, veo drogadictos. 

Miro por otra ventana de mi casa, veo más drogadictos,

unos perros, unas niñas, unas locas. 

Voy al baño, orino, sacudo mi pene, me limpio las manos. 

Voy a la cocina, veo los termos del café que son mis hermanos. 

Sirvo una taza inmensa de café, me voy a mi cuarto. 

 

Apago la Nintendo, apagó el televisor, apago mi mente. 

Pongo a sonar una canción de Andrés Correa, 

Se llama "Medias Nueves". 

 

Suena en mi cabeza ese ritmo suave,

esa voz suave y excitante,

esa fantasía de la canción. 

 

Bajo las cortinas, me acuesto en mi cama. 

Se apodera de mí la imagen de esa dama.  

Me levanto para configurar el reproductor de Windows, 

Quiero que la canción se repita junto a "Estúpido",  

también de Andrés Correa. 

 

Me vuelvo a acostar y me dejo llevar. 

Suena "Estúpido" y se salen algunas lágrimas de mis ojos. 

 

Lloro otro poco. 

 

Me quito el saco que llevo puesto.

No se hagan imágenes erróneas, no soy apuesto.

 

Me quito la camiseta, me tiendo sobre la cama. 

 

Me saco las sandalias. 

 

Suena "Medias Nueves". 

Ella se mete en mi mente, 

se mete en mi cuarto, 

se mete en mi cuerpo. 

«¡¿Qué haces acá?!»,

le pregunto yo ansioso. 

 

Ella se desnuda, se mueve. 

Ella se sube a mi cama, 

se sube a mi cuerpo. 

Ella me besa, ella me toca. 

Ella me muerde el pecho, el cuello y la boca. 

Ella baja su mano, ella lo agarra. 

 

¡Estoy excitado! 

¡Estoy en un apuro! 

 

Suena "Estúpido". 

 

Mis manos me desnudan,

mientras ella me besa. 

Sexy bruja, 

malvada princesa. 

 

Lo tengo muy duro, estoy muy apurado. 

 

Me masturbo. 

Eyaculo. 

Lo disfruto. 

 

Bebo Café, 

Sigo desnudo. 

 

Busco mi libro, me siento en mi cama. 

Bebo más café, 

Suena "Medias Nueves". 

 

Prendo un cigarrillo. 

 

Leo... 


-Bogotá, 2016-

Nodier Vallejo

Comentarios

Un escrito destacado:

FAROL

Luz que guía mi camino en este preciso momento: por favor no dejes de brillar. Sueño con llegar a mi destino sano, salvo, feliz, con ganas de vivir y sabiendo que he dejado de sangrar. No alumbres a otro más. Hazlo sólo para mí. Me caigo nuevamente y me duele hasta la mierda. Mi sangre corre libre cual cebra en su pradera. Aunque sea doloroso lo que causa mi torpeza, este maldito néctar tiene la destreza de hacerme disfrutar y de hacerme saborear el odio del destino: el mismo que con mi vida ahora quiere terminar. Abrazo su cuello, beso su boca sucia y fría; brindo entre alucinaciones por una mala mujer cuyo recuerdo ahora me atiza, y hace llorar mi alma a causa de una cruel e injusta paliza. Un sorbo profundo ahoga mi esencia y mata mi vida trayendo su presencia. ¡Maldita puta! ¡Déjame solo! Miro al cielo, recuerdo tus engaños; tarareo una canción con uno que otro fallo. Ahora soy uno de tantos borrachos. Maldito ebrio soy. Puta botella de v...