Ella renacía tras cada dolor.
Un día simplemente no despertó.
Sus ojos se cerraron para siempre.
Su nombre era tan bello como sus ojos.
Unos ojos que se cierran para no abrirse jamás
son una muerte premeditada del amor.
El amor muere cuando deja de ser ciego,
y el dolor nace cuando se empieza a ver la realidad.
Pero ella,
sus ojos y su verdad.
Ella,
sus pantorrillas delgadas y su mirar.
Ella,
su sien pronunciada y su…
su…
su ropa interior pequeña,
aquella que me gustaba palpar.
Sus ojos se cerraron y no volvió a respirar.
No necesitaba cantar.
No merecía partir.
No merecía yo morir.
El amor es el engaño del circo,
para que los payasos puedan sonreír sin llorar.
El amor es el cinismo de la muerte.
El amor es el engaño de los dioses.
El amor es el volumen bajo en la canción de paz.
El amor es una paloma agonizando en medio de la calle.
El amor es una dama sentada en el andén.
El amor es un borracho libre de alcohol.
El amor es una mentira cierta.
El amor es un veneno dulce,
uno con manos y pies.
El amor es un demonio
que les cambia los pañales a los poetas.
-Bogotá. 2018-
Nodier Vallejo
Comentarios
Publicar un comentario